¡Joven, construye sobre bases sólidas tu felicidad!
La felicidad depende de nosotros mismos, no de los demás.
Si alguien pretende desviarte del camino recto, no lo acompañes: sigue andando por el buen camino, que te dará la alegría del corazón.
Estudia cuanto sea posible, oye a tus padres, sus consejos; sé limpio y sincero en tus afectos, porque de esta forma estás edificando una vida noble y digna.