Aprende a compadecerte de los que están en peores condiciones que tú.
Recuerda la máxima evangélica que Jesús nos dejó: "Felices los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia".
Compadécete del que se equivoca, porque no sabes cuándo vas a caer tú en las mismas fallas, y te sentirías muy bien si te comprendieran y te perdonaran.
¡Perdona tú también y sé misericordioso con quien se equivoca!